miércoles, 6 de enero de 2016

LA SEMILLA

La semilla
Había una vez…
Un hombre subía cada día al autobús para ir al trabajo.
Una parada después, una anciana abría una bolsa, y durante todo el trayecto iba tirando algo por la ventana.
Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
-¡Son semillas! –Le dijo la anciana.
-¿Semillas? ¿Semillas de qué?
-De flores. Es que miro afuera y está todo tan vacío…
Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?
-Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, alguna acabará en la cuneta
Y con el tiempo brotará
-Pero tardarán en crecer, necesitan agua…
-Yo hago lo que puedo hacer.
¡Ya vendrán las lluvias!
La anciana siguió con su trabajo…
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.
Unos meses después…
Yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores…
¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje!
Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor:
-¿La anciana de las semillas?
-Pues, ya hace un mes que murió
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje
“Las flores han brotado, se dijo, pero
¡De qué le ha servido su trabajo? No ha podido ver su obra”.
De repente, oyó la risa de un niño pequeño.
Una niña señalaba entusiasmada las flores…
-Mira, papá!  ¡Mira cuántas flores!
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo, y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplar y ser más felices.
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas…
Este cuento, está dedicado a todos aquellos maestros, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón de los alumnos que llenan sus clases.
Y como los padres son, o deberían ser, los grandes educadores, también está dedicado a ellos.

Porque…Educar es enseñar caminos.

2 comentarios:

  1. Con tu semillas los hilos juguetean formando encajes.Un gran relato lleno de reflexión y de corazón en cada palabra. ¡Enhorabuena!.

    Un saludo

    Mª Carmen Narbona Lobato

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  2. http://escriteras.blogspot.com.es/ Este es el blog de escritura del que te ha hablado mi madre. Sería un placer si quieres enviarme algún relato o alguna dedicatoria. En escriteras tenemos un apartado de "Regalo del caramelo Literario a una persona especial", te dejo el correo por si te interesa:
    escriteras@gmail.com

    Un saludo

    Mª Carmen Narbona Lobato

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